Ciclo de entrevistas

Heike Freire | Pedagogía Verde

«La infancia necesita convivir con la naturaleza»

En su Ciclo de entrevistas, la Fundación CIFREP tuvo el honor de recibir a Heike Freire. Nuestra invitada es licenciada en Psicología y en Filosofía por la Universidad de París X. Experta en desarrollo infantil e innovación educativa, es también periodista y escritora. Ha sido asesora del gobierno francés en el Instituto de Educación Permanente de París. Es autora de distintos libros (Educar en verde ; Patios Vivos ; ¡Estate quieto y atiende!) y escribe en revistas y periódicos de reconocido prestigio.                          (foto: heikefreire.com)

Heike Freire

 

«En España se han quintuplicado las consultas en psiquiatría infantil desde el inicio de la pandemia»

Fundación CIFREP: ¿Cómo observas la relación entre las nuevas generaciones y el contacto con la naturaleza?

Heike Freire: Todos sabemos que ha habido una evolución negativa, en el sentido del contacto con la Naturaleza. Cada vez pasamos más tiempo encerrados delante de pantallas, hemos abandonado el campo, vivimos en grandes ciudades, y todo esto no favorece el contacto de las nuevas generaciones con un medio natural.

Fundación CIFREP: ¿Cuál ha sido el rol de la pandemia en el binomio infancia-naturaleza?

Heike Freire: Lo ha empeorado, como todos sabemos, nos hemos visto obligados a permanecer más tiempo en casa, a hacer más actividades frente a una pantalla y, por lo tanto, ha empeorado ese contacto con el mundo natural.

Fundación CIFREP: ¿Cómo ves esta relación hoy en día, con relación a antes de la pandemia, y ahora?

Heike Freire: Por un lado, hay lugares en los que el contacto ha empeorado debido al miedo, porque el miedo no es algo que favorezca el contacto con la naturaleza en general. Y, por otro lado, hay lugares donde sí ha mejorado, porque las personas han generado consciencia o tomado más consciencia de la necesidad de estar más tiempo al aire libre y desarrollarse en ese contacto.

Fundación CIFREP: ¿Se observa un cambio en el sistema educativo?

Heike Freire: En relación con el patio, por ejemplo, durante los últimos ocho años ha existido una transformación del espacio exterior de las escuelas, evolucionando positivamente. Pero en muchos casos, la pandemia lo detuvo porque los patios se han separado entre grupos de niños y niñas, y esto no favorece una vivencia plena en el espacio exterior. Pero, por otra parte, hay más interés y más consciencia de su importancia.

En España se han quintuplicado las consultas en psiquiatría infantil, lo cual nos dice que la pandemia no ha afectado tanto a los niños en el sentido físico, sino que la reglamentación les ha afectado psicológicamente. En ese sentido, la naturaleza, el estar al aire libre, trabajar por su bienestar, le da más importancia a esto. Pero todo depende, es variable, hay mucha diversidad. En general, podría decir que sí hay una tendencia a darle más importancia, pero también hay más obstáculos, más dificultades, pero ahí estamos.

Fundación CIFREP: Se habla de que una crisis es una oportunidad ¿Cuál es la oportunidad de esta crisis?

Heike Freire: Muchas, una es el habernos detenido y luego, comenzado a apreciar cosas muy sencillas que quizá antes no aprovechábamos. A mediados de marzo estaba en Lima, en una reunión sobre el tema de los patios y después del encuentro una persona de Italia me comentó lo sencillo que nos parecía comer en un restaurante y lo difícil que será poder volver a hacer eso y, efectivamente, se ha vuelto más complicado, pero al mismo tiempo nos lleva también a apreciar las cosas sencillas de la vida, lo cual tiene mucho que ver con la naturaleza; porque ella es un mundo de delicadeza, sencillo, silencioso, que no nos invade como lo pueden hacer las tecnologías, es discreta, es amable y no apela tanto a los ruidos fuertes. No es una forma de vida inconsciente e insensible, que va corriendo a todas partes, que no se fija en nada, que devora, que depreda.

Ahora estoy escribiendo un nuevo libro, que justamente en la introducción describí a un ser humano depredador que tiene la boca más grande que el estómago, que todo lo devora, apenas se da cuenta, apenas sabe valorar la importancia de las cosas pequeñas.

Fundación CIFREP: ¿Cómo podrías definir en tus palabras la Pedagogía Verde?

Heike Freire: En primera instancia, la Pedagogía Verde es un concepto que no fue pensado desde el marketing, es un concepto que puede ser difícil comprender. En mi primer libro “Educar en verde” hablo de los colores de la educación, en el sentido de que educar siempre va asociado a una visión del mundo, y a una visión del futuro que queremos, que tiene mucho que ver con cierto tinte que le podemos poner a esa visión, a ese color. Hablo de pedagogías negras; blancas, inspirándome en Miller; en pedagogías rojas…

Yo propongo una Pedagogía verde, un enfoque educativo, no una metodología. Trabajamos sobre todo el ser del educador. No son tan importantes las metodologías como las personas y, de hecho, cuando preguntamos sobre el recuerdo de una persona que haya impactado tu infancia, se suele recordar a alguien no por su sabiduría, ni por los métodos que utilizaba, sino por la transmisión de algo íntimo, personal.

Le damos mucha importancia a la relación entre el educador y las criaturas, al hecho de que, la educación es una oportunidad, una relación transformadora, una oportunidad de transformación y crecimiento tanto para niños como para adultos. De hecho, las personas que nos dedicamos a la educación tenemos mucha suerte gracias a los niños y a las niñas porque nos ayudan también a crecer, a nosotras, aunque no les paguemos. Esa relación bidireccional tiene lugar si el educador o la educadora están abiertos a la naturaleza que son los niños y las niñas, porque las personas también somos naturaleza. Entonces se trata de un enfoque que busca acompañar el crecimiento de las personas, su desarrollo y aprendizaje en un sentido holístico y global. En España, de las ocho leyes educativas que tenemos después de la dictadura, casi todas hablan de la educación centrada en la persona y de desarrollo holístico, sin embargo, tenemos una educación que, en general, va únicamente dirigida a la cabeza y que obvía muchas otras dimensiones del ser humano. Pretendemos que sea un enfoque holístico basado en el contacto con la naturaleza y este concepto incluye al ser humano.

Cuando trabajamos sobre los recuerdos de infancia en la naturaleza, algunas personas no consideran que sea un recuerdo en la naturaleza el haber estado en los brazos de su madre; una madre, mayor naturaleza que ella no hay.

Salimos de la visión simplista en la que la naturaleza es simplemente un escenario donde los niños están. Comenzamos a darnos cuenta de que la conexión con la naturaleza es algo más profundo e importante. Es una realidad más compleja, y si los educadores y las educadoras queremos fomentar en los niños y las niñas esa relación con el medio natural, hay que abrirles ese contacto con la naturaleza, ayudarles a reencontrarse y reconectarse con ella. Es muy importante que esa vivencia la tengamos nosotros también, porque la única forma de transmitir este amor por la vida, este amor por la tierra es a través del contagio.

Paulo Freire decía que la única manera de enseñar a amar es amando, y si queremos que nuestros niños y niñas amen la naturaleza no queda de otra que nosotras podamos transmitirles ese amor, podamos contagiarles ese amor, porque no se puede transmitir a través del discurso.

Fundación CIFREP: En tu último libro, Patios vivos para renaturalizar las escuelas, hay un capítulo que habla sobre los animales. Considerando que la escuela nos ha encerrado en el aula, sino en el patio ¿Cuál es la importancia de los animales en el aprendizaje?

Heike Freire: Recientemente hablé con mis alumnas sobre una filósofa contemporánea llamada Marina Garcés, quien acaba de publicar un libro que sostiene que la función de la escuela es educar para aprender a convivir. Habla de aprender a convivir. Con la noción de aprendizaje, últimamente, estoy siendo bastante crítica porque forma parte de la construcción de la realidad escolar, inspirada en las fábricas y en la productividad, decía Ken Robinson. La propuesta es convertir la escuela en una fábrica de aprendizaje, donde todo lo pasamos por el aprendizaje y olvidamos que la noción de escuela viene de la palabra griega “escolé” que significa juego y diversión.

Creo que, convertir la escuela en un lugar donde se trabaja, convertir el aprendizaje en el trabajo de la infancia, es un error. Me quedo con la idea de aprender a convivir y creo que esa convivencia es muy importante, porque evidentemente la escuela es un lugar donde se juntan personas de diferentes horizontes. Un lugar donde se construye sociedad a través de la convivencia con las diferencias. Cuando decimos “aprender a convivir” es lo que realmente necesita el ser humano hoy en día; ese ser humano depredador, que tanto fagocita. Lo que realmente necesita es aprender a convivir con los otros seres de la naturaleza, aprender a convivir con los insectos, con los pájaros, con cualquier invertebrado, mamífero, peces, etc. El aprendizaje de la convivencia con los otros seres vivos es, ahora mismo, lo más importante.

Precisamente sobre lo que mencionabas, niños y niñas han sido extraídos de ese entorno natural, en el que, de manera natural, los seres humanos nos hemos desarrollado a lo largo de toda nuestra historia. Después de quinientos mil años, de millones de años, tomamos al niño y a la niña, los hemos extraído y los hemos metido en un lugar completamente artificial, ya sea en la casa o en la escuela, y lo que necesita ahora, es realmente recuperar ese contacto. Y ese contacto con la naturaleza es el contacto con los minerales, con los vegetales, con los animales, con los hongos, con las bacterias y hasta con los virus, que hoy en día los pobres están tan mal vistos.

Entonces, el espacio exterior de la escuela, no solo el entendido como patio sino también los espacios naturales cercanos como los parques y jardines de las ciudades, son los lugares donde los niños y las niñas aprenden a convivir con los seres vivos. En cuanto a la disminución de la biodiversidad, uno de los principales problemas que nos están asolando ahora mismo, como es el caso en que se han construido edificios, que han asolado por completo los ecosistemas que estaban en estos territorios, entonces, se trata de alguna manera, de recuperar estos ecosistemas, de fomentar la biodiversidad, entre otras cosas, para favorecer el aprendizaje de la convivencia y no de la convivencia entre humanos sino de la convivencia con otras especies y la escuela puede ser un lugar de enriquecimiento de biodiversidad.

Fundación CIFREP: ¿Cómo se ve la naturaleza integrada en el sistema educativo?

Heike Freire: Como un lugar donde los niños y las niñas podrían estar en contacto continuamente con el medio natural, con la naturaleza que son ellos y ellas, y con la naturaleza que les rodea. La escuela es un faro que ayuda a nuestra sociedad a evolucionar a una sociedad más ecológica, más sostenible, hacia un mundo donde los seres humanos recuperemos esa capacidad que tenemos, porque no es verdad que los seres humanos seamos depredadores por naturaleza. A lo largo de toda nuestra historia hemos sabido amar y cuidar el medio ambiente y el medio natural, hemos sabido enriquecerlo, por ejemplo, en el corazón de la selva amazónica la famosa ‘Terra Preta’ es una tierra negra que se conoce por ser muy fértil, y esta es producto del ser humano, de la cooperación del ser humano y la cohabitación del ser humano con los otros seres vivos. Entonces, una escuela que enseñe al ser humano de nuevo, que pueda ayudar al ser humano de nuevo, a recuperar este amor por la vida y a recuperar este conocimiento que ha tenido a lo largo de toda su historia, de poder tejer la vida y de poder ser un elemento facilitador y generador de vida, en lugar de destructor.

Entrevista realizada por Matías Knust, de la Fundación CIFREP.


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